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Se acaba el tiempo y el amor se va
Bueno, sigo con mi historia de amor.
Cada día que pasa la veo más bonita. Digo, si eso se puede porque así ha sido la mayoría de días de los últimos cuatro años.
Mis últimos movimientos han sido que le mandé -siempre anónimamente, claro- la canción de Álex Ubago, "Aunque no pueda verte". Fue el sábado, que me la encontré en el MSN (porque me aceptó bajo una identidad secreta, pero casi nunca me habla) y ahí me tienen de bobo hablándole y hablándole; mandándole SMS al móvil.
Creo que estoy enamorado.
Digo, por lo menos debería acabar con esto diciéndole de una vez por todas, pero creo que sería mejor aplicar un poco de estrategia.
Hoy estuvimos en un desayuno y de vez en cuando la veía fijamente (quizá una que otra vez la pillé viéndome también, al menos eso quiero creer). A la salida, en la mesa de registro, yo que iba de acercar mi brazo para rozar el de ella. ¡Era tan suavecito! (y perdón por la cursilería)
Pero también he de decir, que no sé si lo he dicho ya en otras ocasiones, que siempre hay algo en lo profundo de mí que me dice que me detenga, que no es para mí. A ella la he visto fumar y tomar, aunque sé (casi por seguro) que lo hace por presión social, ya que tales actitudes son la excepción en ella.
Pero ahí está. A menos de un mes de acabar la carrera universitaria y yo con esto.
Sigo cortado con mi novia por causa de ella; mi corazón sigue enamorado de una manera tan extraña... siento mucha ilusión.
¡Qué vivan los corazones buenos!
Ayer fue un dìa triste, de esos que mejor sería olvidarlos. Pero lo más tonto es la razón por la cual todo empezó: ¿qué? ¿ya porque me esté yendo mal en una materia todo mi yo integral se vendrá abajo?
... ¡¡claro que no!!
Ahora, quiero hablar por todos aquellos que transitamos en este mundo simplemente buscando mejorarnos cada día. Quiero hablar por esos locos, entre los que me incluyo, que deliramos con la excelencia y no permitimos nada más para nuestra vida.
Quiero referirme a la tristeza que da no permitirse ni una pizca de "humanidad" (o "normalidad"), porque lo que importa es "ser perfecto". Jajajaja!!!!
Si hasta hace unos cuantos días realicé todo el tiempo que perdí de mi carrera universitaria frente a los libros, dizque siendo efectivo estudiando y estudiando. ¡Vaya pensamiento de clase media! (Aclaraciòn:que lo soy, pero no estoy obligado a pensar como tal) No saben lo que me arrepiento de no haberme dedicado a hacer más amigos en mi paso por la universidad, a servir más en las actividades, a involucrarme más en los clubes universitarios.... ahhhh, pero de nada vale llorar sobre la leche derramada.
Sólo me queda el resto de la vida para rectificar, ¡y eso es grandioso! Pues creo que a esto se le llama madurar: irte dando cuenta de lo que puedes hacer mejor, y hacerlo. Y lo bueno que es que te des cuenta luego, sin llegar a viejo. En mi opinión te hace más sabio y te permite llegar más lejos.
Yo que me digo tan optimista, no tengo que dejarme llevar por este bajón. Debo aprender a dominar mis emociones y a enfrentar mejor los problemas de la vida. Aprendí, la semana pasada, que si buscamos ser auténticos líderes debemos empezar por nosotros mismos, construyendo nuestro propio centro de valores y principios inamovibles; esto nos dará integridad y fortaleza ante la adversidad.
En mi caso, estos principios los encuentro en la Biblia y en una relación personal con el mejor de los amigos: Dios.
¡Hasta cuando mediocridad!
Sí, es cierto que llevaba siglos de no actualizar el blog, pero la verdad me siento algo despedazado....
Las cosas no están saliendo como me las proponía en el último ciclo de la U. Por alguna razón (creo que es más mental que otra cosa) sigo sin poderme levantar de mi racha de mediocridad, ahora tirándole más al lado de abajo que para el de arriba. ¿Me explico? Quiero decir que, de seguir así, no sé qué es lo que pueda pasar.
Y todo parecía que iba a ser diferente.
(Bueno, antes de seguir, permítanme decir que tiendo a evaluarme mucho en cuanto a resultados. Mis benchmarks son fáciles de definir. En el caso de la Universidad, son los exámenes.)
Cada exámen representa para mí una valla que librar. El de ahora (como el que se acostumbra todos los lunes) no tuvo una historia tan diferente a los anteriores. Llegué al límite de la hora y no había terminado de estudiar como se debía. Incluso, camino de la universidad, en el auto, iba repasando en cada alto y semáforo que me encontraba al paso.
Y lo que más me revienta es que no se suponía que fuera así!!!!!
El sábado me levanté temprano y me bañé, dispuesto a empezar mi día productivo.
... no sé porqué llegó el lunes y no había podido hacer NADA... ABSOLUTAMENTE NADA SIGNIFICATIVO!!!
Y esto me pone mal, me deprime. Ya os he dicho que soy adicto a salir bien, que para mí o es todo o nada; o es el diez o el cero. Pero no hay medias tintas. Y aunque sé que dicho pensamiento no me hace bien, trato de cambiarlo, de aceptar los promedios que, al fin y al cabo, han sido compañeros míos buena parte de la carrera. Es decir, nunca he estado en el top ten, pero tampoco en el "worst ten".
De que se me pasará, seguro que será. Ya me dije a mi mismo que de una vez por todas tome conciencia y me levante, aunque sea para este sprint final, que la graduación va de por medio...
En semana de exámenes.
Bueno, he tenido el primer y único exámen de esta semana. Porque como me creé el "combo" de materias electivas a mi manera, resultó que sólo de una de las fijas -que es la económica- nos iban a hacer exámen de medio trimestre.
Al parecer, la historia se ha repetido. Yo no sé porqué (será por falta de decisión) pero como que estoy en una espiral de conformismo y mediocridad. Como que si mi cuerpo y mente aceptara el bajo nivel de desempeño que muestro y no hiciera nada por mejorar... aunque dentro, muy dentro de mí sepa que doy para más y que puedo hacerlo mejor.
El caso es que para este exámen de ahora nos habían dado mucho tiempo para estudiar, de hecho nos permitieron llevar todos los apuntes que pudieramos (¡todo se valía!). Por eso no estudié, ni siquiera leí unas lecturas de apoyo (como cinco páginas) que nos dieron el viernes. El resultado: no sé qué tal me haya ido. Aunque espero que mediocremente bien, al menos para conseguir el seis necesario y así tener derecho a que me promedien el trabajo grupal que vaya a desarrollar en lo que queda del trimestre, y ya con eso, lograr aprobar.
En fin, académicamente en esas vueltas ando. Que quiero despojarme de esa mediocridad, porque algo me dice que todo esto se podría hacer costumbre, y francamente, no quiero llevarlo por el resto de mi vida. Quisiera ser un profesional de éxito y pleno, no un mediocre.
Cuando salí hoy por la mañana del examen, sentí ese aire de decepción. Quise salir volando de la universidad con rumbo incierto...
Como era mediodía, decidí pasar almorzando a un comedor por ahí, rumbo a casa. Ya se imaginarán el vacío que sentía, que quería mandar todo a volar, sin que me importara nada.
Lo malo de todo es que eso hace como que salga el "yo" irresponsable, el que le da la gana de hacer lo que quiere... vean si no:
Yo que estaba comiendo cuando vi a esta chica en una de tantas mesas. Yo tratando de establecer contacto visual, y ella que nada.
Para que les mentiré: la vi bonita. Me llamó la atención. Por eso, cuando terminó de comer y salió del lugar, me apresuré a pagar e iba dispuesto a tomar el mismo rumbo que ella.
¡Sé que sonará a locura! Pero en esos momentos, ahora estoy conciente, estaba tratando de huir de mi realidad y ser otro (¿me estaré volviendo loco?)...
Bueno, además deben de saber que el auto lo dejé estacionado cerca del comedor y emprendí la marcha, a pie, tras de ella.
"La haré de Don Juan", pensé para mi. Por lo que abordé su mismo autobús y me senté a la par suya. Pensando en que si le hablaba o no le hablaba se me fue todo el trayecto, hasta que ella tuvo que bajarse del bus. Yo seguí hasta la parada siguiente, en donde tomé el que me llevaría de regreso al lugar donde empecé tan atrevida travesía.
¿Qué lección me queda de esto? En primer lugar, que puedo ser un gran loco. Que hago cosas que no debiera y que -como todo ser humano- tengo pasiones, que no sé si haré bien en llamarlas "ocultas", pero que al más mínimo descuido pueden salir a flote y echarlo todo... ¿a perder?. Creo que sí.
Luego, llegué a casa y la pasé durmiendo toda la tarde.
Sé que no debería ponerme así solo por un examen. Y es que siempre tengo esa sensación de que o todo o nada: o soy bueno en todo lo que hago, o en nada. O bien a la primera oportunidad, o vuelvo a empezar. Y no creo que esté para esas vueltas, porque o mejor me levanto o tendría que esperarme otro año para graduarme. Y no quiero eso.
A veces, creo que elucubro tanto sobre mi y mis viscicitudes, que no tomo acción como debería. Si no, remítanse al blog que escribí a la mitad del trimestre antepasado, cuando me estaba yendo mal en Econometría y la terminé dejando.
¡Pero ya no quiero eso!
Escuchando: la lluvia caer...