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(viene...)
Me emocioné e hice las gestiones para asistir a pruebas y realizarme entrevistas. En pocos dÃas habÃa sido contratado, y mi contrato en Unilever no habÃa terminado.
Inicié el 2 de mayo. Me sentÃa todo un campeón y creÃa haber tomado la mejor decisión. Incluso pensé, tan equivocado: “Ja! Ahora podré ser jefe†totalmente inspirado en querer sobresalir, en llenarme de orgullo para “restregarle†en la cara a Unilever mi nueva posición. Qué errado estaba con esas motivaciones.
De hecho, ni siquiera sopesé que el nuevo trabajo poco tendrÃa que ver con el mercadeo, al que hasta hace poco consideraba mi pasión. Tampoco medà que la distancia entre la zona franca y la capital era grande, lo suficiente como para borrarme del mapa de mi ciudad por toda la semana.
Pero tomé la decisión de trabajar ahÃ.
A los pocos dÃas de haber estado ya en la maquila, que me hablan de Unilever. Enfrenté una sensación más o menos mixta, esperaba lo mejor o lo peor, pero no sabÃa qué exactamente más. Lo que terminó sucediendo fue lo segundo (o lo primero), pero el caso es que me despidieron. Me indemnizaron y fue el fin.
Fue raro. Sentà el cambio en el trato hacia mÃ, incluso quien me habÃa entrevistado para entrar, ahora era la encargada de notificarme oficialmente mi separación de la empresa. Es más, me invitó a la cafeterÃa o a recepción a esperar mi cheque de indemnización por los dos meses que restaban del contrato por seis, cuando no hubo más que decir.
Aunque sà fue clara en que no me iba en las mejores condiciones de la empresa y que habÃa una evaluación del desempeño que amparaba la idea que ellos tenÃan de que yo ya no querÃa trabajar ahÃ. “No sabemos qué fue lo que le pasó al muchacho de las entrevistasâ€â€¦
La tormenta perfecta habÃa sido consumada. Por inexperto –ahora sé que nunca se le dice a la empresa sus oportunidades de mejora- me llevé una mini reprimenda pues, cuando me preguntó que a qué creÃa yo que se debiese tal desempeño de mi parte, no vacilé en responder en que mi jefa tenÃa un carácter muy difÃcil y que nunca se podÃa quedar bien con ella. Solo obtuve un “Ella es una de las mejores jefas que tenemos. Yo también tengo un jefe difÃcil†con un aire de molestia. Ni modo.
III. ¿SERà AC�
La maquila era otro mundo. Me llamó la atención el cambio tan drástico de las marcas a las prendas de vestir. Lo vi un cambio sexi, como que habÃa entrado en un mundo “más serio†en el que lograrÃa aprender a trabajar, incluso obligándome a hacer lo que no necesariamente me llenara de emoción.
El mundo de trainee era bastante light:
- Nuestro carné era interplanta, es decir, tenÃamos entrada libre a cualquier planta. Un carné color blanco, como los del corporativo y los gerentes de planta. Qué tal, ¿eh?
- La hora de salida, siempre a las 4:45 pm. Nunca los sábados.
- Solo aprender y aprender. Lejos de la presión de un puesto fijo.
Asà pasé mayo y junio.
Un dÃa, a finales de junio, me llamaron porque me querÃan entrevistar para una jefatura de operaciones que quedarÃa vacante. De la terna de candidatos, me escogieron a mÃ.
Pensé para mà que ahora mi currÃculum se enriquecerÃa con la palabra “jefe de operacionesâ€. Me sentà feliz.
Un par de semanas pasé en entrenamiento con quien sustituirÃa. Ya para la segunda semana de julio, todo el puesto quedó bajo mi responsabilidad. Dos digitadores, un supervisor de bodega y más de una decena de auxiliares de bodega fueron el equipo que se me encomendó.
(Continuará)
Bueno, este domingo no tuvo mayor cosa de especial.
Me la pasé en la casa todo el dÃa. Para que se vea lo no tan especial, me bañe como a las 8:00 pm -ya casi para qué- y por lo demás me la pasé leyendo, escuchando música clásica (opera, en la tarde) y por ratos viendo tv y otras durmiendo.
¡Es que no me dio por hacer mucho!
Pero ya mañana volveré a las andadas... muy esperanzado en que esta semana pueda conseguir el empleo que deseo.
Ah! la tipa de mi ex me envió un mensaje ayer por la noche que ya vi tarde, entonces ni lo contesté.
Pero pienso, luego de lo que hablamos el jueves que nos vimos, que su reacción a nuestra separación no ha sido la más sabia ("Me dió por aceptar cualquier invitación, con tal de olvidarme de vos") Aunque debe entenderse que no se referÃa a invitaciones del sexo opuesto, si bien acepto "una" de estas, según me contó.
El caso es que no creo que su reacción sea la que yo pudiera esperar de una esposa cuando los problemas, que en toda pareja se dan, aparezcan en un eventual matrimonio. Buscar válvulas de escape no me parece lo más acertado...
Asà que creo que no deseo regresar con ella. No sé.
Tengo una pregunta para mí mismo: ¿qué voy a hacer con mi vida?
Opciones:
1. Una carrera en mercadeo, dentro de una empresa multinacional.
2. Una carrera en lo que sea, siempre dentro de una multinacional.
3. Irme a EEUU a estudiar inglés, con el dinero que puedo obtener vendiendo el carro.
De lo que estoy seguro es de que Dios responderá a mi oración sobre un buen trabajo, cuando esté lo suficientemente preparado. Cuando "haya crecido" lo suficiente. Y, para eso, necesito tiempo a solas conmigo para poner las cosas en perspectiva.
Por lo pronto hoy mandé el CV a una parte donde anuncian un puesto que paga bien. No es en mercadeo, pero me suena a multinacional. Que, si fuera así, pues talvez podría escalar hacia marketing con el tiempo.
Aunque, la verdad, talvez solo me he dejado llevar por el $$$ y no por lo que realmente siento que quiero (¡claro que ha sido así!) porque cuando me levanté hoy por la mañana, no esperaba buscar una oportunidad como a la que he aplicado.
¿Qué pasará?
Yo confío en que no será lo que no deba ser. Espero dar los mejores pasos. Confío en Dios.
Hoy me vi con mi ex-novia.
Fuimos a comer juntos a una cafeteria cerca de esta universidad a la que estoy viniendo a leer seguido.
Platicamos y pasamos como dos horas y media juntos. Ambos nos dijimos que ya lo estábamos superando, que estábamos aprendiendo a vivir el uno sin el otro. De hecho, ella me comentó que "había salido al cine" con un su amigo... fue raro porque no sentí propiamente celos. Me dijo que no había nada, que había sido una invitación "inocente".
Además hablamos de la aparente necesidad por estar llenando "vacíos" con otras personas, o actividades, etc.
Hicimos un recuento de nuestra historia, de los errores que habíamos cometido: que yo perdí el tacto, que ella se convirtió en enojona, que porqué no le gustaba estar con mi familia, que porqué a mi no con la de ella...
Al final, ella siguió su camino a estudiar. Yo preferí no acompañarla, para digerir el momento.
No sé cuando nos volvamos a ver. Ni siquiera si nos hablaremos pronto.
1. Me la pasé en el ciber hasta como a las 11:50
2. Llegué a leer a la universidad pública más grande de mi país como a las 2:30
3. Salí de ahí como a las 4:00 (esa biblioteca no tiene aire acondicionado!!)
4. Llegué a casa 1/2 hora después.
Extrañamente sentí una sensación de andar paseando, sin nada que hacer.
Ahora que es mi segundo día en las mismas, también me siento como que sin nada que hacer... ¡caramba! (Creo que quiero un empleo)
Hasta he pensado que lo triste sería que abandone mis sueños y me deje ir por cualquier oportunidad, motivado más por el miedo al desempleo que otra cosa.... ¡no quisiera eso!
(...viene)
Y es que a una jefa no se le puede tratar como a la madre, queriéndola agradar. Cuando lo amerita, y cuando la naturaleza humana de la persona en cuestión es tal, lo mejor es ser calculador e inteligente, para volver el juego a favor propio. Es lo que deberÃa haber hecho pero, por lento, no lo vi en su momento.
El accidente lo sufrà el domingo 6 de marzo. El viernes anterior, por la noche, ¡quién iba a decirlo!… se le celebró la despedida a un vendedor con 30 años de carrera en la empresa y, aunque nadie lo supiera, aquel joven soñador, también se estaba despidiendo esa noche de lo que más querÃa en términos profesionales.
II. BUSCANDO EL CAMINO
Pero ya desde antes de que se consumara mi despido, yo sospechaba que se darÃa un desenlace similar.
“Voy a Unilever, y me notifican que ya no sigo con Xedex. Paso a Mirasol, con un proyecto de Trade Marketing.
Aun recuerdo cuando me postré en la oficina de la gerencia de marca Xedex para pedÃrsela al Señor.
Pero me alegro de que me haya librado del yugo opresor de la ahora exjefa, y me ponga a trabajar con una persona más humana. En esta nueva etapa, ¡ConfÃo en ti, Señor!†(De mi diario, 31 de marzo de 2005).
“… He estado pensando y, la verdad, quisiera encontrar un mejor significado para el nuevo trabajo (con Mirasol) ¿Será una degradación? ¿una señal?
Bueno, de todas formas hay cierta incertidumbre, porque la doctora de la empresa no me ha permitido trabajar. Entonces, no sé qué pasará conmigo (Señor, no lo entiendo, pero te agradezco).†(3 de abril, 2005)
La idea de haber sido degradado me dio vueltas por la mente muchos dÃas. ¡Es que hubieran visto la cara de gozo con que mi jefa me notificó del cambio!
Recuerdo que en el preciso instante en que se disponÃa a notificarme de ello –ya me lo presentÃa- sentà una gran paz. Puedo decir que hasta disfruté ese momento y pude apreciar cada gesto, cada palabra, cada movimiento. Pude leerle los ojos y encontrar conjugados, en un solo ser humano, niveles de hipocresÃa y vilez nada envidiables. Me sentà un tÃtere. No me gustó.
Pero, antes de esa notificación, ya habÃa pasado a “hablar†con el gerente de mercadeo, quien me habÃa señalado una “oportunidad de mejoraâ€: que me integrara más al grupo. Luego me di cuenta que esta habÃa sido mi “entrevista de salida†con él. Es decir, no le interesaba saber directamente cómo estaba, sino asegurarse que se habÃa tomado la decisión correcta al separarme del equipo de Home Care.
Porque si hay algo que he encontrado al trabajar es esto: En tu oficina a nadie le importa cómo te sientes en verdad. Preguntas de aquellas como “¡¿qué tal te va?!†“¡¿cómo estás?!†deben, por ley, tener una positiva y afirmativa respuesta pues, en realidad, a nadie le interesará DE VERDAD saber tus problemas. De hecho, en un ambiente de oficina, al NADIE ser verdaderamente importante en la vida del otro, es poco lo que se puede esperar que aporten los compañeros en los problemas decisivos de la vida, por lo que a ellos siempre será mejor contestarles “¡Bien!†o “¡Excelente!†–aunque no sea asÃ- y no ser de mal gusto aventando nuestros rollos. Qué triste. Es otra de las razones que me motivan a ser empresario: la oportunidad de una vida más auténtica. Sin ataduras impuestas.
Pero enfrento un trade off: desarrollar mi pasión por el mercadeo o poner mi propia empresa. En estos momentos, lo primero es lo que más me hace clic.
Pero, regresando: Yo me sentÃa degradado por haber pasado de asistente a un puesto que no sabÃa ni siquiera qué era exactamente, o dónde se ubicaba dentro de un plan de desarrollo de carrera. Ahora creo que me equivoqué al pensar asÃ, pero empecé a barajar la idea de buscar un lugar que me permitiera más “status†en el currÃculum. Cual no fue mi sorpresa al encontrarme con un anuncio que ofrecÃa puestos para trainee en una maquila textil.
Por primera vez, en mucho tiempo, siento que tengo el tiempo para hacer planes y disfrutar "especialmente" la vida.
No tengo trabajo, pero estoy tan alegre. Con una fe en que la voluntad de Dios se cumplirá.
¿Qué cual es mi sueño profesional? Mercadeo. Mercadeo. Mercadeo.
Mercadeo de productos de consumo masivo...
Por lo pronto, en estos días, quiero prepararme relajándome, leyendo y mentalizándome positivamente para el éxito que vendrá.
Hoy me seguí levantando temprano. Pensé que el buen hábito de levantarme antes de las 5:30 a.m., que adquirí en estos meses trabajando en la maquila, no lo debía perder. Si mi reloj biológico ya se ha acostumbrado a esa hora, pues es un hábito que me gustaría tener toda la vida. Es tan bonito empezar a disfrutar el día desde temprano, con el sol.
Ya he desayunado en mi lugar preferido, al que no iba desde principios de año, cuando todavía trabajaba en Unilever.... ¡Cómo había deseado volver a probar los frijoles fritos, las canoas (aunque hoy no habían), mi Paradise de pera y el café con postre tres leches!. Se me volvió a conceder.
También quiero obtener información sobre las clases de inglés, para empezar lo antes posible mi club de conversación.
Tal vez volver al gimnasio (muy probablemente).
En suma, quiero aprovechar este tiempo para arreglar mi vida como quisiera que fuera. De ahí confiar en Dios que me permitirá un trabajo que me permita tal equilibrio.
He pensado que sería bonito volver a tener novia para compartir estos momentos con ella... que sé yo, tomarnos un café, ir a pasear por ahí. Pero comprendo que todavía no es el tiempo para salir de esta soltería, que llevo tres meses disfrutándola. Me he reencontrado conmigo mismo y me sigo disfrutando.
Ya casi me voy a leer a la mejor biblioteca universitaria que hay en mi país. En mi pequeña mochila azul llevo mis libros. También mi Biblia (quiero ser mejor amigo de Dios). Y mis audífonos para escuchar música en el ciber (quiero probar a ver qué tal está el Yahoo! Music Unlimited).
Nos vemos. Ando disfrutando la gran ciudad, como tenía tiempos de no verla: de día, con su gente apresurada para un lado y para otro, los buses, los vendedores ambulantes, los estudiantes de la universidad.... todo. Está magnífica.
¡Cuánto tiempo de no verla así! Casi me siento extranjero...
La semana pasada, cuando me comunicaron de la empresa telefónica que era la persona seleccionada, les dije -cuando me presentaron el paquete de prestaciones- que lo pensarÃa junto a "otras opciones" para decidirme por la mejor.
Vaya. La señorita de Recursos Humanos lo aceptó, y quedamos que le comunicarÃa HOY mi decisión.
La verdad, no tenÃa nada asegurado en ninguna otra parte. Pero la posibilidad de la multinacional de consumo masivo, o de la embotelladora, se me hacÃan apetitosas y deseaba ver si en verdad podrÃa tener oportunidad ahÃ.
Esperé que me llamaran esta semana de alguna de ellas, pero nada.
Asà que cuando llegó el dÃa de hoy, me la pasé pensando en si debÃa aceptar o no.
Una parte de mà habÃa pasado pensando todos estos dÃas en que, si Dios me da la oportunidad de volver a realizar mi sueño de trabajar para una multinacional de consumo masivo, pues entonces tenÃa que creer eso por fe y decirle NO a la oportunidad en la telefónica.
No querÃa aceptar el puesto en la compañÃa de teléfonos solo por miedo a no tener trabajo. A verme sin nada que hacer. Me propuse a que ése serÃa mi último factor motivante para decidirme.
Pero, al final de la tarde, como a las 3:45 me entró un deseo vehemente por querer trabajar YA en mercadeo. Hablé con mi mamá y su consejo de "es mejor pájaro en mano que ver un ciento volar" me convenció más en que debÃa aceptar el trabajo.
Le pedà a Dios su sabidurÃa y procedà a marcar.
Me contestaron y me dijeron que "habÃa pillado tarde", que el trabajo les urgÃa y que se habÃan decidido por otra persona. ¿Toqué el orgullo de la empresa con mi "lo voy a pensar"? No lo sé. Quisiera creer que no. Pero, la verdad, no me importa.
Ahora sà voy por la fe, en busca de un sueño mejor.
¡Sé que Dios está conmigo!
P.D. También he pensado que podrÃa ser un buen momento para intentar poner algún negocio. Una idea loca que se me venÃa a la mente era llevar velas a Nicaragua (este fin de semana, con un tÃo) para vender. La idea es procurarme algo de ingresos mientras sale alguna buena oportunidad.
Hoy fue mi último día en la maquila.
De hecho, el martes el jefe me había mandado a llamar para preguntarme que qué era lo que pensaba de mi trabajo ahí. Le dije que lo había pensado y que lo mejor era buscarme una opción en la capital.
Así que me preguntó que de cuánto tiempo hablábamos y quedamos en que hasta fin de mes.
Pero ahora que llegué al trabajo, me mandó llamar. Mi jefe indirecto dijo que ya tenía alguien quien interinamente me supliría y que -por la naturaleza de las situaciones por venir: un inventario, etc.- era mejor que no se alargara mi permanencia.
En eso estuvo de acuerdo el gerente de planta. Solo que entonces, entramos en un pequeño conflicto de cuánto era "no tan largo".
Primero, que el sábado. Luego, que ya. Pero entonces, ¿qué tan ya? (Debo decir que sentí una sensación extraña de libertad) Así que se decidió que hoy mismo pondría fin a mi relación laboral.
Pasé todo el día en la planta. Me despedí de todos mis colaboradores. Pero no de todos los jefes, viendolo bien, creo que de ninguno ¿arrepentido? No lo creo.
De un supervisor de producción de quién sí me despedí me enteré de que su jefe (mi colega) les había contado la historia como a las 8:30 a.m. Una hora bastante "rápida" para que haya corrido la noticia. Al parecer, me hacía despedido y no que había renunciado. En fin, ni modo.
Entre otras cosas, pude obtener la referencia de mi ahora ex-jefe.
Y ambos, mi jefe indirecto como directo, demostraron ser unos caballeros hasta el final. Ojalá Dios permita que encuentre jefes así de nuevo. Claro que todos tenemos errores, pero es de humanos permitir también que lo mejor de nosotros salga a relucir más.
Hasta siempre, maquila! Hasta siempre, bodega!
(Continuación de la historia en la que cuento mi primera experiencia en el marketing, mi actual autoexilio del mismo y mis actuales planes para volver a encarrilarme en la que creo ser mi pasión profesional ¿Consejos? ¡Bienvenidos!)
¡Ah, recordar! Es cierto que solo han pasado diez meses de aquello pero, ¡cuánto ha –y he- cambiado desde entonces!
Antes de continuar, anticiparé el (triste) final de esta etapa: me despidieron de Unilever en mayo.
Pero bien, antes fue toda una espiral que llegó a desencadenar en este desenlace. Algo ayudado por el destino, pero también por la mala fe, que nunca antes habÃa conocido tan en vivo y en directo, tan a technicolor y con dolby stereo surround, como lo conocà ahÃ, en la persona de mi ex jefa.
Menciona lo que quieras para hacerte la vida imposible en el trabajo. Yo lo tuve:
- Presion absurda : “aquà solo de excelente para arribaâ€
o Con su respectivo addendum: “convierte a tu asistente en uno como túâ€: “Si es necesario que respirés en el cuello de fulano de tal para que te responda: ¡hacélo!â€
- Desplantes de inmadurez, como tirar huacales en un campamento al no funcionar el experimento con el detergente, saliendo hastiada y sin rumbo “a calmarseâ€. Y claro, luego “el asistente†recogiendo el desorden. ¿Otro ejemplo? Bueno, que tal: “Si te das cuenta, me fui de un solo porque no te querÃa ni ver, ni dirigirte la palabra†(en una agencia de publicidad, luego de descargar su enojo en “el asistente†por la mala organización de una presentación a los medios).
o Ahora comprendo que de lo que ella carecÃa era de falta de liderazgo. No sabÃa mandar y era presa de su propia inmadurez y desorganización.
- “Aleja a tu asistente de los otros y luego reclámale que porqué no se integra†Recuerdo bien este campamento, tenÃamos la “cena especial†a las 8:00 pm, mas no pude asistir temprano para sentarme junto a los demás asistentes, porque estaba esclavizado pegando calcomanÃas hasta bien entrada la fiesta.
- Alzadas de voz en la oficina (a la vista y oÃdos de todos). Muestras de decepción al estilo “¡qué voy a hacer contigo!â€
- Llamadas telefónicas solo para martillar la represión. Un ejemplo de esto fue los primeros dÃas después del accidente que me incapacitó, recuerdo aquellas palabras, en una llamada que recibÃ: “Te estás viendo mal, te lo digo como amiga, ¡yo a la semana de operada ya estaba de regreso!â€
- El colmo: una evaluación de desempeño totalmente sesgada (¡todas deficientes!) aplicada para sellar con broche de oro la estrategia. Como para darle jaque mate al asistente, oficializando el mal desempeño creado, para anexarlo al expediente.
o De no ser por mi gran confianza en Dios, hubiera pensado que todo le salió bien a mi exjefa en su plan, porque luego de esa evaluación –a la semana- fue que sufrà el accidente que me dio dos meses de incapacidad, dentro de los cuales fui notificado de mi cesación.
o ¿Porqué digo esto? Solo sé que Dios es justo, es todo. No digo que yo tenga la razón o no la tenga. Si la tengo, la tendré. Si no la tengo, pues ya pagué con el despido y la anulación de lo que consideraba “un sueñoâ€. Punto.
Hasta hace poco me encontré con un artÃculo en el que se explica lo anterior con una sola palabra: mobbing. Esto es, el comportamiento hostil que algunos jefes transmiten hacia sus empleados, o viceversa. Es una realidad, creo que yo la vivà pero, gracias a Dios, ya lo superé.
Vuelvo a mi diario, por aquellos meses:
“Señor, aunque las circunstancias se pongan duras, hazme más fuerte que los problemas.
Sé que no soy un juguete del destino, ni de los pensamientos de nadie, sino que estoy en tus manos y tú tienes la última palabra (¡y será buena!)†(18 de febrero, 2005)
La tormenta perfecta fue causada por mi inexperiencia. Al fin de cuentas, podrÃa haber evitado el desenlace si hubiera hecho uso de más sentido común, como acudiendo al departamento de RRHH a manifestar mi descontento. Lástima que pensé que bastarÃa solo con “mantenerla contenta†para que no se molestara. Pero, al parecer, esta patologÃa ya era propia de ella (una perfeccionista consumada) y siempre encontrarÃa un pelo en la sopa, aunque fuera propio.
(continuará)