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Esta frase recuerdo que me la dijo una ex-jefa (y ex-alumna) de la Escuela, para la cual trabajé en unas prácticas profesionales.
La idea radicaba en que ella estaba por llegar a los treinta en ese entonces, y uno de sus jefes le había mencionado que a esa edad es cuando se nota quienes son quienes de los compañeros de promoción.
No quisiera pensar que ahora ando algo depre... pero he visto un par de fotos en el sitio alumni. Que, por cierto, en algunas ocasiones me parece que son fotos como para rendir culto al ego personal de muchos ex-compañeros (¿o hablaré así por envidia?). Pero, al menos podemos encontrar a los que están haciendo maestría en España, los que trabajan en Taiwan, los que trabajan para las más grandes empresas del país, o los que están haciendo su maestría en el Incae.
Todos se ven tan lindos y profesionales. Tan bien vestidos y perfectos, que me recuerdan a los aspirantes a aprendiz, que se reunían en la sala de juntas con Donald Trump.
Y me pregunto: ¿y yo?
No sé qué novela estaré viviendo. Voy para tres años de haberme graduado (¡tres años!) y puedo decir que no he cimentado pie en ninguna empresa. Estoy aventurándome en los bienes raíces (para dos meses sin ver un cinco) con un salario fijo por debajo del límite de mis necesidades, y al que no quisiera acostumbrarme.
No sé lo que es una promoción, pero todavía conservo la suficiente fe en mi como para aspirar a puestos de jefatura. Con la salvedad de que "miento" en el currículum al no decir que ya no estoy en la empresa de telecomunicaciones, pues considero que si no resulta acá en los bienes raíces, podría irme en cualquier momento "salvando" mi "prestigio" profesional.
La duda que me queda es si en las empresas verificarán el lugar para el cual uno trabaja "actualmente". Una lógica de pensamiento me dice que talvez no, porque eso sería como delatar al que quiere salirse de alguna empresa. Por eso es que se me hace más "fácil" poner que todavía sigo "allá", cuando no es así.
No sé si pertenezca al mundo corporativo, o a este mundo "informal", de jeans, de los bienes raíces.
No sé si soy el que quiere trabajar creándose su propio futuro, con su propia empresa; o soy el que aspira a llegar a una empresa, hacer carrera y lograr "el éxito profesional".
No sé quién de los dos soy.
Lo que sé es que sería irresponsable si no logro aumentar mis ingresos dentro de poco tiempo. Lo digo porque da algo de pena no aportar a la casa con la liberalidad que uno quisiera. Y me da cierta tristeza tener que andar "contando centavos" para comerme un sorbete o pagar el celular.
Lo que sí es que soy presa de mis decisiones. Estoy acá porque ultimadamente yo decidí que así fuera, y debo hacerle frente.
Pero unas mañanas amanezco optimista y otras, extrañando un trabajo serio. Es más, cuando pienso esto, me dan ganas de mandar el currículum a una empresa de telecomunicaciones que requiere de un analista financiero (pensándolo bien, talvez no haya conexión entre una empresa y la otra, por ser competencia y áreas distintas, y sea la oportunidad para salirme de donde estoy, a un área que no sea marketing, como ya lo había pensado).
Lo que no quiero es tirarme a la deriva, ahora sí que sin saber qué estoy haciendo, o si es lo que quiero hacer.
En este negocio de los bienes raíces, es muy fácil que el dinero lo motive a uno. Y no me refiero precisamente al dinero "contante y sonante" pues he aprendido que el dinero en este negocio puede ser también el "esperado", el que uno cree que puede llegar a ganar si "x" o "y" negocio se cristaliza. Y vale la pena decir que uno llega a ser capaz de cristalizar negocios en su mente, a creer que de verdad sucederá... y es lo que lo anima a uno a seguir. Lo que, dependiendo de la cantidad "en juego", le dé suficiente "gasolina" mental a uno(de muy corta duración pero "fácil" recarga, por cierto), para seguir tomando decisiones de estarse "un mes más" y así indefinidamente....
Creo que no sería lo mismo si uno tuviera algún fondo para estarse tranquilo por seis meses, en lo que uno se empareja.
No he de mentirles, a veces hasta me imagino que podría llegar a ser un gran corredor (considerando el tiempo y mis 26 años). Y eso me da de la gasolina mental que les comento. Pero, ¿qué es lo inteligente? y ¿qué es lo real? Más aún: ¿estoy siendo realista?
Me he peleado con mi novia debido a su caracter de diva.
Resulta que estabamos viendo nuestra serie de El Aprendiz, cuando al final se enojó porque había querido retroceder en varias ocasiones el dvd, para reponer partes que me había perdido por recibir una llamada telefónica o porque había querido simplemente volver a ver la escena.
En total fueron como dos minutos, pero eso fue suficiente para que me regañara en una forma muy dura. A mi me dio la impresión de que se estaba confundiendo conmigo al tratarme de esa manera; además, de que recordara que habíamos empezado tarde porque ella se equivocó de sitio.
Ahhh... lo que no he comentado es que ella se atrasó para una reunión que tenía pactada, y que como llegó tarde, ya no la dejaron entrar.
Luego nos venimos a Metrocentro. Acá volvió a salirme con otra daga: "Luego de cuatro años, vos deberías saber que no soy igual a ti en cuestiones de "puntualidad", ¿entendés?" Ahi sí explote, pero para adentro, y preferí terminar la conversación.
Es cuando digo que talvez podría tener otra novia más cariñosa. O mas bien dicho, más "consistentemente cariñosa"... ¿será que se le está subiendo a la cabeza su puesto y su vida "perfecta"? Ojalá que no. No quisiera que me viera de menos.
En cada cosa que parece fea o mala, o que no querías hacer, talvez siempre haya algo bueno que puedas sacar.
Así me sucedio esta semana, que me mandaron a San Miguel con un cliente. Al principio, y por razones ya de hastío, me pareció que sería una gran pérdida de tiempo, que mejor dejaran de utilizarme de chofer para ir de arriba a abajo, y ahora, peor, mostrando propiedades a medio país de distancia.
Con ese antecedente emprendí el viaje con el cliente.
Resultó ser un señor de 70 años: Don Víctor. Una persona respetable, trabajadora, con quien no fue difícil hayar conversación. De hecho, nos la pasamos conversando todo el camino.
Resultó que yo había conocido a uno de sus hijos en una experiencia de trabajo anterior.
Platicamos de muchas cosas. Recuerdo especialmente su definición de "activo práctico" vs. "pasivo pensante". Y la referencia a uno de los empresarios más importantes del retail en mi país, como: "ese baboso es un lince".
Un señor muy jovial, con muchos deseos de vivir. Me dió un buen sentimiento haber platicado con él.
Hasta me invitó a almorzar en San Miguel... con todo, y aun dentro de todo, fue un buen día en el que tuve la oportunidad de departir con una persona de gran calidad humana, según pude apreciar.
Que Dios le bendiga mucho, Don Víctor, a usted, su esposa, hijos y nietos. Y le dé muchos años de vida, salud y felicidad. Amén.
¿A qué mundo pertenezco?
Vengo de estar cuatro horas repartiendo volantes en la feria internacional, a la gente que va pasando por el stand informativo de la empresa en la que trabajo.
No sé, pero como que tal vez sí me esté "desperdiciando" al hacer esas cosas, ya que tengo un título que me permitiría ganarme de otro modo la vida.
Y digo "de otro modo" porque no ha resultado como esperaba este negocio de bienes raíces. No ha habido tal "boom" de ingresos y tiendo a caer en la desesperación de manera fácil.
Hay varias cosas que me ponen a pensar si estaré en un buen empleo o no: no tengo seguro médico, no tengo seguro social, no me pagan AFP, me pagan la tercera parte de lo que ganaba antes, y no me siento retado intelectualmente, salvo "descifrar" el código que permita vender (comenzar a vender y alquilar) propiedades.
Siento que en esta empresa, los jefes se amparan en nuestra necesidad para alimentarnos de una cierta pero ficticia esperanza. Como ejemplo, esta semana me mandaron a San Miguel, de la nada. Aunque traté de negarme políticamente, obtuve un "no se preocupe. Si se vende algo, Ud. va a llevar su parte".
¿Qué? ¿Así de fácil? O sea: ¿esta explicación es suficiente como para que yo esté dispuesto a recorrer 300 kms. en mi vehículo ese día y lo haga feliz? Debo estar sintonizado en otra frecuencia como para que una explicación así me motive.
Es más, creo que he estado en otra frecuencia como para permitir que esta vacía esperanza ficticia me mantenga animado todos los días, creyendo que vendrá el gran negocio que salve el mes. Pero, quiero decir, que entramos a la última semana de febrero y que tendría que salirme un negocio de unos $2,000 para que pueda decir que, al dividirlo entre dos meses que estoy a punto de cumplir ahí, me salgan las cuentas favorables. Si no, es como que estuviera perdiendo dinero y tiempo. Dinero, porque estoy sacando de mis ahorros para paliar algunos gastos, como el teléfono, etc.
De hecho, creo que este mes vuelvo a pagar el mínimo en la tarjeta de crédito, porque me descapitalizaría si pago todo de un solo. Conste que la tarjeta solo trae cargado el "error" enmendado del ataché en Simán y las llantas que le cambié al carro.
Cuando veo como es la vida con todos sus gastos, sí que extraño mi empleo con mi salario fijo. Lastimosamente este último empleo que tuve me dejó de retar profesionalmente, me ahogó anímicamente como para querer aportar más ideas (que no eran escuchadas).
Por lo pronto, he mandado currículums a varias partes. En el currículum que estoy mandando no dice nada acerca de este trabajo. Según este CV, yo sigo trabajando en la empresa de telecomunicaciones. Es más, cuando me hablaron el jueves de un laboratorio al cual he mandado mi hoja de vida, dije que mi salario actual era de $1,000 y que cualquier mejoría respecto a eso podría ser interesante. A ver qué pasa.
Se me ha vuelto algo monótona la vida en este trabajo. A veces, considero que me toman como un "mil usos" pero no porque no sea capaz, sino porque piensan, creo yo, que por ser el único hombre del equipo soy el que debería poner un rótulo o recorrer grandes distancias para realizar levantamientos a las propiedades más remotas. Cada levantamiento se supone que deba ser como una píldora más de esa esperanza etérea, que supuestamente me debe animar a seguir, porque se deberá vender algún -próximo- día.
Pero nada. Vamos a cerrar el segundo mes y no he visto nada.
Que Dios me guíe.
Se me cruza por la mente la idea de irme de este trabajo.
A mi prima no le sale el negocio, se me hace que todo es parte de un show para retener a las personas en el trabajo: que cada fin de mes o quince, algo pasa que pone tan cerca de cerrarse el negocio... pero nada pasa al fin.
Y esto es bien difícil porque uno podría decidir quedarse "otro mes más", si parece que "ya revienta el negocio".
No tengo problema en andar consiguiendo propiedades, en el diario, en la calle... No tengo problema con eso.
Lo que sucede es que también hay una parte de mí que me reclama por desarrollarse, por aplicar mi lado gerencial.
No sé si eso lo pueda desarrollar acá donde estoy.
La gran idea de ganar mucho dinero en bienes raíces parece que no es tan fácil. No es que sea falta de fe, sino que podría ser que simplemente no esté preparado para manejar el dinero que quisiera, y Dios me esté guardando y queriendo que aprenda el camino de disfrutar lo que se hace, a la vez que se crece como persona y como profesional.
A veces me veo en un banco, vestido impecablemente, viendo informes, etc. Algo me dice que no debería probar con el marketing de nuevo, al menos no como lo hice la última vez.
Este trabajo es difícil. Me aumentaron el sueldo a $350 mensuales... ¿pueden creerlo? No me importó mucho, porque pienso que puedo acostumbrarme a vivir con poco (lo cual talvez no sea tan responsable como debiera, considerando mi edad y que debo ayudar con la casa). En mi empleo anterior ganaba, después de los descuentos, como $730 al mes.
Luego de una conversación con mi padre, me quedó claro que el hecho de que algún negocio reviente, podría ser contraproducente, puesto que podría esperanzarme a que una racha de negocios haya empezado, cuando talvez sea el único del año. Así, por decir algo, un negocio de $4,000 podría ser bueno, si tuviera la certeza de que haría uno así cada dos meses.... para poder decir que valió la pena meterse a los bienes raíces. Pero como no puedo saberlo, es un riesgo muy grande el que corro (para mi futuro profesional) estando en esta forma.
Debo recordar que también, en pocos días, cumpliré dos meses "sin ver nada".
He decidido quedarme hasta probar suerte.
Creo que ya tenía algunos días de no escribir nada. Pues ha sucedido que de nuevo me había atacado esa ola de pesimismo acerca de este trabajo.
Pero, ahora que han aparecido dos clientes que saben lo que quieren comprar/alquilar, pues como que se facilita el buscar y tener la esperanza de que un negocio pueda cerrarse.
A mi prima tal parece que le irá bien. Según me cuenta, el martes próximo se cierra definitivamente una negociación que le dejará a ella casi $2,000 de comisión; misma cantidad que se repartiría entre el equipo, o sea que también yo saldría beneficiado.
Este lunes me fui a hacer levantamientos en la Costa del Sol, con un compañero que es el liason inmobiliario. Fue bueno que me prestaran el pick up de la empresa, así que no tuve que poner mi vehículo.
En ocasiones siento que la empresa tiene hambre de propiedades, pero eso como que choca un poco conmigo cuando también hay trabajo administrativo que hacer, para "ordenar la casa" y ser más efectivos.
He estado pensando y creo que lo mejor será que le dé tiempo al tiempo. Talvez esté por reventar algún buen negocio y pueda manifestar mi inteligencia para este trabajo. Creo que no sería bueno que perdiera la fe y darme un margen, mientras pongo toda mi confianza en que Dios me ayudará.