today
October 2008
September 2008
August 2008
June 2008
May 2008
April 2008
March 2008
December 2007
August 2007
July 2007
June 2007
May 2007
April 2007
March 2007
February 2007
January 2007
December 2006
November 2005
October 2005
December 2004
October 2004
September 2004
August 2004
July 2004
May 2004
March 2004
February 2004
visited *loading* times
¡Qué vivan los corazones buenos!
Ayer fue un dìa triste, de esos que mejor sería olvidarlos. Pero lo más tonto es la razón por la cual todo empezó: ¿qué? ¿ya porque me esté yendo mal en una materia todo mi yo integral se vendrá abajo?
... ¡¡claro que no!!
Ahora, quiero hablar por todos aquellos que transitamos en este mundo simplemente buscando mejorarnos cada día. Quiero hablar por esos locos, entre los que me incluyo, que deliramos con la excelencia y no permitimos nada más para nuestra vida.
Quiero referirme a la tristeza que da no permitirse ni una pizca de "humanidad" (o "normalidad"), porque lo que importa es "ser perfecto". Jajajaja!!!!
Si hasta hace unos cuantos días realicé todo el tiempo que perdí de mi carrera universitaria frente a los libros, dizque siendo efectivo estudiando y estudiando. ¡Vaya pensamiento de clase media! (Aclaraciòn:que lo soy, pero no estoy obligado a pensar como tal) No saben lo que me arrepiento de no haberme dedicado a hacer más amigos en mi paso por la universidad, a servir más en las actividades, a involucrarme más en los clubes universitarios.... ahhhh, pero de nada vale llorar sobre la leche derramada.
Sólo me queda el resto de la vida para rectificar, ¡y eso es grandioso! Pues creo que a esto se le llama madurar: irte dando cuenta de lo que puedes hacer mejor, y hacerlo. Y lo bueno que es que te des cuenta luego, sin llegar a viejo. En mi opinión te hace más sabio y te permite llegar más lejos.
Yo que me digo tan optimista, no tengo que dejarme llevar por este bajón. Debo aprender a dominar mis emociones y a enfrentar mejor los problemas de la vida. Aprendí, la semana pasada, que si buscamos ser auténticos líderes debemos empezar por nosotros mismos, construyendo nuestro propio centro de valores y principios inamovibles; esto nos dará integridad y fortaleza ante la adversidad.
En mi caso, estos principios los encuentro en la Biblia y en una relación personal con el mejor de los amigos: Dios.
