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La semana pasada, cuando me comunicaron de la empresa telefónica que era la persona seleccionada, les dije -cuando me presentaron el paquete de prestaciones- que lo pensaría junto a "otras opciones" para decidirme por la mejor.
Vaya. La señorita de Recursos Humanos lo aceptó, y quedamos que le comunicaría HOY mi decisión.
La verdad, no tenía nada asegurado en ninguna otra parte. Pero la posibilidad de la multinacional de consumo masivo, o de la embotelladora, se me hacían apetitosas y deseaba ver si en verdad podría tener oportunidad ahí.
Esperé que me llamaran esta semana de alguna de ellas, pero nada.
Así que cuando llegó el día de hoy, me la pasé pensando en si debía aceptar o no.
Una parte de mí había pasado pensando todos estos días en que, si Dios me da la oportunidad de volver a realizar mi sueño de trabajar para una multinacional de consumo masivo, pues entonces tenía que creer eso por fe y decirle NO a la oportunidad en la telefónica.
No quería aceptar el puesto en la compañía de teléfonos solo por miedo a no tener trabajo. A verme sin nada que hacer. Me propuse a que ése sería mi último factor motivante para decidirme.
Pero, al final de la tarde, como a las 3:45 me entró un deseo vehemente por querer trabajar YA en mercadeo. Hablé con mi mamá y su consejo de "es mejor pájaro en mano que ver un ciento volar" me convenció más en que debía aceptar el trabajo.
Le pedí a Dios su sabiduría y procedí a marcar.
Me contestaron y me dijeron que "había pillado tarde", que el trabajo les urgía y que se habían decidido por otra persona. ¿Toqué el orgullo de la empresa con mi "lo voy a pensar"? No lo sé. Quisiera creer que no. Pero, la verdad, no me importa.
Ahora sí voy por la fe, en busca de un sueño mejor.
¡Sé que Dios está conmigo!
P.D. También he pensado que podría ser un buen momento para intentar poner algún negocio. Una idea loca que se me venía a la mente era llevar velas a Nicaragua (este fin de semana, con un tío) para vender. La idea es procurarme algo de ingresos mientras sale alguna buena oportunidad.
