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He hecho cuentas y estoy viviendo por encima de mis posibilidades.
Gracias al préstamo (que si es necesario) que saqué para pagar el carro, junto a mi actual nivel de ingresos, puedo preveer que si no obtengo alguna comisión, me podría estar descapitalizando en los próximos tres meses.
Obviamente, espero en Dios que algún negocio bueno reviente.
Por lo pronto, este día me comunicó el jefe que el lunes nos harán una propuesta de empleo (Eureka! al fin nos contratarán) porque he de contarles que hasta este día NO he tenido seguro social ni prestaciones, y mi salario ha sido en concepto de "Honorarios por servicios prestados".
A ver qué tal está esa propuesta. Según dice el jefe, esta propuesta será lo suficientemente buena para parecer atractiva a aquellos que quieran "trabajar de verdad"... espero que sí. Pero más espero que algún negocio se cierre, y pronto.
Qué bueno es el ahorro, porque ahora solo he estado desangrando -mes a mes- aquella cuenta que abrí para no tocar los ahorros que ahi pusiera. Pero ni modo: la aventura emprendedora de meterme en el negocio de los bienes raíces ha hecho que tocara ese pequeño fondo que logré reunir.
Creo que puedo estar tan cerca de un buen negocio, como inteligencia le ponga a todo esto. Sé que debe haber una manera de descifrar ése código que permita empezar a cerrar muchos negocios... pero también sé que mi comportamiento en los últimos días (dos o tres días de esta semana, para ser exactos) no ha sido el mejor, pues he llegado tarde al trabajo por quedarme pensando y durmiendo cuando ya he estado en la fase final de mi preparación para salir de casa todas las mañanas.
¿Que porqué lo hago? Pues lo he hecho porque cierta depresión me ha asaltado por momentos. De aquel tipo de ansiedad que me hace querer huir, ahora a un empleo con un salario fijo. No es que sea una decisión que sienta perenne en mí, pues también otro lado mío quiere apasionarse con los bienes raíces y encontrar la clave de todo esto.
Talvez ése sea mi lado empresarial y del que pueda echar mano para salir adelante, más allá de mis expectativas. Talvez convenga que lo mantenga en forma, entrenándolo así con este tipo de decisiones "riesgosas" o que no sientan tan bien al principio (como esto de que esté al borde de la descapitalización).
Pero hay que ser valiente y ver hasta donde llegan los límites. ¿Qué habrá en el horizonte? ¿Debo tener miedo de intentar llegar lejos, hasta cruzar ese umbral?
