¡Qué feo sentirse ansioso!
Me siento ansioso por varios negocios:
- El de $3000 en Santa Elena
- El posible de $4,500 en el Constitución
- El que casi se va de $4,000 en San Salvador
- El otro de posible $10,000 en San Salvador
No sé porqué me tengo que sentir como desesperado porque algunos de ellos avanzan, otros retroceden, otros no se mueven. Y estoy que hablo por teléfono, que busco, que aquí... que allá....
Creo que debo aprender a descansar más en el Señor y a estar seguro de que Él velara por todo esto.
Recordar que en vano trabajan los edificadores si no es Dios quien edifica.
Si todos esos negocios llegaran a cuajar, sería una buena capitalización para mis aspiraciones empresariales. ¡Pero debo calmarme y confiar en el Señor!
"Enfoque. Enfoque. Enfoque". Eso es lo que debo tener. Aparte, por supuesto, de TRABAJAR, TRABAJAR Y TRABAJAR.
Por ejemplo, ¿qué he hecho ahora? ¡Nada significativo! y no puede ser.
Acá estoy, sin bañarme. Cuando podría haber salido a ofrecer mis dos proyectos de centros comerciales que he venido barajando en mente.
Sé que el Señor me ayudará. Y, tal como lo pensé ayer, es bonito estar sintiendo esta emoción de los negocios, viviendo tan en carne viva aquello de "pensar y hacerse rico".
Con tantas oportunidades que ofrece el mercado inmobiliario comercial, es entretenido pensar a quién se le ofrecen qué cosas.
Vamos a jugar. Vamos a divertirnos.