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Me gustó mucho que nos llamaran de la iglesia ayer viernes, a todos aquellos que mostramos interés en pertenecer a un grupo pequeño, o servir.
La invitación la recibí el día de ayer (si mal no recuerdo), cuando una hermana me llamó por teléfono diciéndome que estaba invitado por el pastor, a asistir a esta reunión.
Cuando llegué, vi que había muchas sillas en pequeños círculos; luego fueron llevando las mesas redondas, y al momento, todo estaba listo: boquitas, pan dulce, café, gaseosas, dips y hasta sorbete.
Cantamos un par de alabanzas, acompañados por la guitarra. Y el pastor predicó un pequeño mensaje basado en el llamamiento de Moisés, para hacernos notar que Dios no llama a los más capacitados, sino que Él capacita a los que llama.
Pude sentir el amor de la comunidad de hermanos, ya que se acercaron a nuestra mesa: la esposa del pastor, quien nos entregó una cartita en la que el pastor nos animaba a seguir adelante en nuestro deseo de servir, y un par de hermanas más a motivarnos, a darnos palabras de aliento.
Me senté en la mesa que decía "Grupos Familiares", porque recordaba que a eso me había apuntado. Con una pequeña aclaración de mis dudas a la esposa del pastor, me di cuenta que podríamos servir y asistir a grupos de jóvenes junto con mi novia, puesto que no estábamos demasiado "viejos" para ello (como yo había pensado).
Al final de todo, me siento contento y satisfecho y digo: "Vaya, se tomaron la molestia de hacernos esta bonita recepción, solo para decirnos que somos importantes y que no desmayemos si hemos tomado la decisión de servirle al Señor".
De esto se trata el evangelio. De pastores enfocados en cuidar del rebaño que Dios les ha permitido pastorear.
Gracias por esa experiencia, Señor. No te quiero fallar.
